China

Mucho se habla de China… cada vez más negocios locales en España están regentados por ciudadanos de ojos rasgados, todas las semanas se oyen rumores (a cual más estrafalario, edificio del corte ingles en Zaragoza comprado por chinos…) pero vayamos por partes.

Son la segunda economía mundial pero sigue siendo un país pobre, la renta per cápita es la 88º del mundo con unos 7.600 $ anuales (1). Su economía se basa en la mano de obra barata y en una capacidad de copia de casi cualquier bien que realmente da miedo.

Pero echando un rápido vistazo a las últimas noticias respecto a este país, en mi opinión la incertidumbre es grande. La cantidad de deuda de Estados Unidos (2) y otros países que China posee es importante (recordemos la última visita del presidente chino a EEUU, alfombra roja…). La gran cantidad de inversiones chinas en materias primas en numerosos países del mundo no solo le sirven para abastecer sus factorías, sino también para regular el precio de éstas para el resto del mundo (cuidado, cuidado). Los contratos que el país asiático ha firmado en el continente africano en obras públicas, minería y materias primas muestran las intenciones de expansión de sus actividades económicas (3).

Por el lado contrario, China tiene muchos obstáculos que sortear. Sus sistema político atenaza a sus ciudadanos, no solo en los temas de derechos humanos y civiles, sino que parece no querer extender un estado de bienestar entre su población. La gran diferencia entre su población rural y urbana contrapesa el crecimiento económicos a nivel individual. Cada vez habrá más tensiones laborales debidas a las condiciones de trabajo y salarios, difícil asunto si se quiere seguir siendo la “fábrica del mundo”. Su cultura y burocracia no premian las individualidades, lastrando así la innovación.

No obstante, las artes adivinatorias en temas de economías sirven de poco como hemos podido comprobar… Lo que es cierto es que hay que seguir de cerca al país asiático.

Maglev

Maglev, así se llama el tren de levitación magnética. Este conocido tipo de tren funciona mediante campos magnéticos que a causa de las fuerzas repulsivas y atractivas hacen avanzar la maquinaria.

La velocidad de este tipo de transporte ha llegado hasta casi los 600 km/h. El principal inconveniente de su implantación es alto coste económico de las instalaciones necesarias para su funcionamiento, la única línea en funcionamiento comercial que hay en el mundo esta en China, exactamente la línea que une el centro de la ciudad de Shanghai y su aeropuerto.

Más información:

Wikipedia
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